- "El amor nos llevará a lo peor, pero el tiempo nos está matando."
Solía repetirme a mi mismo al mirar las horas en aquellas noches frías...
Hay veces en la vida en las que se necesita una oportunidad, y quizás dos, pasará el tiempo y todo se arreglará... suelen decir, la tristeza es temporal, la felicidad es temporal, pero al sumergirte en la estancia de un mal día y estar asfixiado de malestar, no hay frase célebre que te salve, ni motivación, solo angustia y desesperación, en cuánto menos te lo esperes habrá pasado el día, y la vida irá pasando también.
Es cómo si un agujero negro te invadiera tu entorno, una fuerza superior arrastrándote por el desagüe de tus recuerdos, el cielo se vuelve a poner oscuro, las calles se vuelven desoladas, el aire se vuelve frío, tanto como mi alma.
No es el mundo el que nos dirige a ningún lado, si no nosotros que dirigimos al mundo, ¿y a dónde?. Últimamente, al fin.
No hay nada que no salve de nosotros mismos. Y es una tortura verlo delante de mis ojos y no poder hacer nada al respecto. Pero debo seguir adelante, en la insatisfacción eterna que me acompaña. Vertiendo lágrimas vacías de vida en un estado psicológico de desilusión crónico, tengo una capacidad inmensa de insatisfacción... tan grande cómo mi capacidad de deseo, y se complementan cómo el fuego y la gasolina, todo encaja cuando tomo reposo y pienso, el porqué de que absolutamente nada tiene sentido en esta vida.
¿Cuál es el principal objetivo de venir al mundo? Adivina, porque te lo tienes que labrar tú... puedes sentir que no tienes hueco en este mundo, y cuando ves que si puedes tenerlo, sientes que el mundo es demasiado grande para ti, que tu lugar no importa demasiado y que tu estancia no va a alterar el orden establecido de ninguna forma. Entonces, al fin, allí me encontré a mi mismo, entre gritos desamparados en una habitación sin ninguna compañía, sin apenas aire respirable, con una televisión sin señal con su sonido parpadeante típico de una película de terror ochentera, una cama desecha, la ventana abierta con su brisa agitando la cortina, un cuaderno abierto sin palabras dentro, un rastro de algún vertido rojo de huellas en el suelo que dirigía al baño.
En el trayecto te preguntas "¿Qué hago aquí?, ¿qué haré cuando no esté aquí?, ¿debería correr?, ¿el mundo será más feliz con mi pérdida, o me necesitará aún más tras eso?".
Hay demasiadas respuestas, hay muchísimas preguntas, no queda tiempo para ninguna de las dos, así que dúdalo todo, tienes y temes ese beneficio. Hay que fingir no saber nada para finalmente, hallar la verdad por ti mismo.
Equivócate, da igual, con el fracaso aprendes, y si no aprendes, no vas a cambiar nunca. El cambio es esencial en el desarrollo de tu vida y hay que lidiar con todo tipo de cambio, situaciones o pérdidas. Yo no tengo problemas, los disfruto, a cada maldito segundo, bueno, aunque a veces es algo insoportable. Pero no hay mejor dosis de medicina para curar cualquier síntoma negativo en tu mente que encontrarte entre tus propios pensamientos.
Llegas, y te miras en el espejo, sin reconocer tu mirada en el mismo reflejo, entonces, todo se nubla, y justo detrás de ti ves otra silueta igual a la tuya, sonriendo lentamente sin algún motivo. Ahí encontré el lugar más oscuro de mi imaginación.
Solía repetirme a mi mismo al mirar las horas en aquellas noches frías...
Hay veces en la vida en las que se necesita una oportunidad, y quizás dos, pasará el tiempo y todo se arreglará... suelen decir, la tristeza es temporal, la felicidad es temporal, pero al sumergirte en la estancia de un mal día y estar asfixiado de malestar, no hay frase célebre que te salve, ni motivación, solo angustia y desesperación, en cuánto menos te lo esperes habrá pasado el día, y la vida irá pasando también.
Es cómo si un agujero negro te invadiera tu entorno, una fuerza superior arrastrándote por el desagüe de tus recuerdos, el cielo se vuelve a poner oscuro, las calles se vuelven desoladas, el aire se vuelve frío, tanto como mi alma.
No es el mundo el que nos dirige a ningún lado, si no nosotros que dirigimos al mundo, ¿y a dónde?. Últimamente, al fin.
No hay nada que no salve de nosotros mismos. Y es una tortura verlo delante de mis ojos y no poder hacer nada al respecto. Pero debo seguir adelante, en la insatisfacción eterna que me acompaña. Vertiendo lágrimas vacías de vida en un estado psicológico de desilusión crónico, tengo una capacidad inmensa de insatisfacción... tan grande cómo mi capacidad de deseo, y se complementan cómo el fuego y la gasolina, todo encaja cuando tomo reposo y pienso, el porqué de que absolutamente nada tiene sentido en esta vida.
¿Cuál es el principal objetivo de venir al mundo? Adivina, porque te lo tienes que labrar tú... puedes sentir que no tienes hueco en este mundo, y cuando ves que si puedes tenerlo, sientes que el mundo es demasiado grande para ti, que tu lugar no importa demasiado y que tu estancia no va a alterar el orden establecido de ninguna forma. Entonces, al fin, allí me encontré a mi mismo, entre gritos desamparados en una habitación sin ninguna compañía, sin apenas aire respirable, con una televisión sin señal con su sonido parpadeante típico de una película de terror ochentera, una cama desecha, la ventana abierta con su brisa agitando la cortina, un cuaderno abierto sin palabras dentro, un rastro de algún vertido rojo de huellas en el suelo que dirigía al baño.
En el trayecto te preguntas "¿Qué hago aquí?, ¿qué haré cuando no esté aquí?, ¿debería correr?, ¿el mundo será más feliz con mi pérdida, o me necesitará aún más tras eso?".
Hay demasiadas respuestas, hay muchísimas preguntas, no queda tiempo para ninguna de las dos, así que dúdalo todo, tienes y temes ese beneficio. Hay que fingir no saber nada para finalmente, hallar la verdad por ti mismo.
Equivócate, da igual, con el fracaso aprendes, y si no aprendes, no vas a cambiar nunca. El cambio es esencial en el desarrollo de tu vida y hay que lidiar con todo tipo de cambio, situaciones o pérdidas. Yo no tengo problemas, los disfruto, a cada maldito segundo, bueno, aunque a veces es algo insoportable. Pero no hay mejor dosis de medicina para curar cualquier síntoma negativo en tu mente que encontrarte entre tus propios pensamientos.
Llegas, y te miras en el espejo, sin reconocer tu mirada en el mismo reflejo, entonces, todo se nubla, y justo detrás de ti ves otra silueta igual a la tuya, sonriendo lentamente sin algún motivo. Ahí encontré el lugar más oscuro de mi imaginación.
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