#1- CONDENADOS
A veces me pregunto...
¿Por qué estamos todos aquí?
Me llaman nihilista, porque no me preocupo,
supongo que no estoy siendo claro
con el vivir.
Y salta a la vista, que soy un poquito raro,
porque trato de hacer un trato,
y acato que al rato, soy yo al que más culpo.
La muerte está tanto en mi mente...
que me hace querer morir.
Por suerte, dejé sangrar cada cicatriz,
augurando y perdurando por el deseo de verte;
Aquí.
Siempre luchando batallas,
pero nunca parecen terminar.
Somos solo escaleras.
El punto final de una carretera,
en un mundo lleno de serpientes
clavando el veneno de sus afilados dientes.
Porque si la vida es un gran juego de mierda...
Bueno, yo no quiero jugar.
Asi que ven y cántame,
cántame hasta quedarme dormido.
Ámame cuando no lo merezca y cuídame,
ahora que estoy demasiado profundo...
soy un peso del mundo, un preso en lo hundo...
pero todo vale la pena oyendo tu voz susurrando mi oído.
Corta mis alas,
la flor marchita al final floreció,
al igual que ella, quieres salvación.
Pero lo siento amada,
todos estamos condenados.
A veces me pregunto...
¿Por qué estamos todos aquí?
Me llaman nihilista, porque no me preocupo,
supongo que no estoy siendo claro
con el vivir.
Y salta a la vista, que soy un poquito raro,
porque trato de hacer un trato,
y acato que al rato, soy yo al que más culpo.
La muerte está tanto en mi mente...
que me hace querer morir.
Por suerte, dejé sangrar cada cicatriz,
augurando y perdurando por el deseo de verte;
Aquí.
Siempre luchando batallas,
pero nunca parecen terminar.
Somos solo escaleras.
El punto final de una carretera,
en un mundo lleno de serpientes
clavando el veneno de sus afilados dientes.
Porque si la vida es un gran juego de mierda...
Bueno, yo no quiero jugar.
Asi que ven y cántame,
cántame hasta quedarme dormido.
Ámame cuando no lo merezca y cuídame,
ahora que estoy demasiado profundo...
soy un peso del mundo, un preso en lo hundo...
pero todo vale la pena oyendo tu voz susurrando mi oído.
Corta mis alas,
la flor marchita al final floreció,
al igual que ella, quieres salvación.
Pero lo siento amada,
todos estamos condenados.
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